Blog

Transtrevinca: 2 países, 3 Comunidades Autónomas en celebración del Día Mundial del Medio Ambiente

el .


Ciento veinticinco mil pasos.
En algunas ocasiones el precio de la aventura es la soledad, en la Transtrevinca es todo lo contrario, ya que esta no solo consiste en descubrir nuevos lugares, si no en mirarlos con distintos ojos y vivirlos con distinta gente” Daniel Boyano Sotillo

 

Podía haber sido un sueño de un sábado cualquiera pero no, esta vez era real, esa noche no tocaba dormir.


Todo comenzó el primer sábado de junio de 2017, una noche agradable que anticipaba la llegada del buen tiempo en las montañas del noroeste ibérico.


Con los primeros 2.000 pasos las luces de Bragança comenzaban a quedar atrás y pequeñas aldeas como Varge o Rio de Onor nos recibían con el frescor de sus ríos. En esta última localidad abandonábamos Portugal, Tras os Montes y el Parque Natural de Montesinhos para adentrarnos en la Sierra de la Culebra sanabresa, donde los sonidos de autillo, chotacabras y cárabos continuaban ininterrumpidamente en una noche donde las estrellas y la vía láctea nos indicaban la dirección a seguir.


En la frontera una bolsa llena de frutos secos y chocolate colgada de un árbol y un cartel nos animaban a seguir caminando informándonos que ¡solo nos quedaban 70 km! y eso que ya habíamos dado 25.000 pasos.


Subimos al alto de la Falgueira a un ritmo ligero, recuperando altitud rápidamente después de atravesar el punto más bajo de Sanabria. En este alto la luz de la mañana parecía que le iba a ganar la batalla a la noche, más aun cuando llegamos a Ungilde con más de 40.000 pasos caminados.


Ya en la bella estación de ferrocarril de Puebla de Sanabria la claridad del día se manifestaba con intensidad mientras algunas personas viajeras esperaban en el andén correspondiente a su tren. A unos minutos de allí, en el Pilón de Puebla parte del equipo terminaba su marcha y otras la empezaban, de esta forma comenzaban nuevas conversaciones con nueva gente. También cambiaba el camino a seguir al adentrándonos ahora por un sendero por el bosque y paralelos al río Tera. Este río lo cruzamos por el puente romano del pueblo homónimo “Puente de Sanabria” donde igualmente que en puebla y en el resto de puntos de la Transtrevinca, unas personas se unirían y otras abandonarían hasta el próximo año. En el camino hacia Galende aparecían muchas setas a nuestro paso debido a las lluvias de la semana anterior, lo mismo ocurrió en el tramo a Pedrazales y en su continuación a Vigo. En este último pueblo nos esperaba un desayuno al cual nos invitaron Javi y Conchi, merecido después de los 65.000 pasos que habíamos dado hasta este punto. A pesar de ello, nos dispusimos a ponernos la carantroña y el traje de Visparro para recorrer los 2 km de este largo y hermoso pueblo de montaña que en este día se encontraba en fiestas. El vecindario nos acompañó hasta el pontón situado en la mitad del Cañón del Forcadura, contagiándonos de esta manera su alegría y fuerza para afrontar el resto de la marcha. Así llegamos a la Laguna de Peces o Llagona de Vigo en un instante. En este punto nos esperaba el grueso de personas participantes, ahora si éramos una marea rumbo hacia la cima de Trevinca.


El grupo se empezaba a dividir en subgrupos según los diferentes ritmos de las personas participantes, pero siempre iban controlados por algún miembro del Club Montañismo Sanabria que se comunicaban entre sí para mantener una información fluida de cada situación.


Llegados al último puente que cruza el río Tera intentamos hacer una reunificación grupal para afrontar el avance por el fondo del valle y la ascensión final. En el puente ya habíamos caminado 85.000 pasos, no estaba mal.


El valle del Tera es largo y nos hundíamos continuamente en las zonas con mayor humedad, una dificultad más en la marcha unidas al sueño, a las paradas y a los diferentes ritmos que íbamos adquiriendo a los que era complicado adaptarse. A pesar de ello alcanzamos la base de la pirámide de Trevinca que aparecía y desaparecía entre las nubes que parecían un telón de un inmenso teatro.


Comenzaba la fuerte pendiente y la roca. Los esquistos brillaban como la plata efectuando sobre el grupo un efecto de atracción que hacía que no nos pudiéramos parar, y sin darnos cuenta, estábamos en la cima, 105.000 pasos tenían la culpa que en ese momento nuestro único punto de apoyo sobre la Tierra estuviera en esta cima mágica, nuestra cima, Peña Trevinca, el lugar más cercano al cielo de Sanabria. Era el momento de felicitar a las compañeras y compañeros que habían llegado, celebrar el día del Medio Ambiente y hacer nuestros pequeños rituales que cada uno realiza al llegar a este punto.


Desde la cima casi se podía observar el nacimiento del Tera, que suerte tuvo el río, yo también quisiera haber nacido en este paraje. No podíamos perder mucho tiempo, porque todavía nos quedaban más de 13 km. hasta el final de la marcha, a pesar de que en esta ocasión no se podía aplicar la frase de que la cima es solo la mitad del camino.


Empezamos el descenso con precaución y con unas vistas extraordinarias de los valles del Tera y el Maseirón despidiéndonos así de la montaña. Había que asegurar cada paso, pero la marcha no se paraba, ya no quedaba comida ni agua, y ya se sabe que lobo hambriento camina más rápido.
Subimos a ritmo constante la cuchilla en la cual volvimos a recuperar altura para volver a descender hasta el aparcamiento de la Llagona de Vigo o Laguna de Peces. Ahora sí, habíamos terminado después de 125.000 pasos, 90 km recorridos y 2.000 metros de desnivel acumulado, todo ello en 20 horas sin descanso ni tregua.


Ya solo quedaban abrazos, felicitaciones y una taza de chocolate en el Chiviteiro de San Martín de Castañeda. También mi mente agradeció a mi cuerpo su buen comportamiento en este día, ya que no fue demasiado exigente como en otras ocasiones que no para de pedir y de ser exigente, tengo hambre, tengo sed, quiero descansar, tengo frío…


Lo habíamos logrado por quinta vez consecutiva, y en esta ocasión desde Bragança. Ahora entendía la perogrullada que cuentan los libros de biología al definir ser vivo como individuo que vive, que intenta ser.

*Esta historia está basada en sueños reales.

 

NOTA DE PRENSA

06 de junio de 2017

 

Transtrevinca, recorrido trasfronterizo para celebrar el Día del Medio Ambiente entre España y Portugal.

La ruta de montaña parte de Bragança (Portugal) para coronar Peña Trevinca con el lema "Dos países, tres comunidades autónomas".

 

Con motivo del Día Internacional del Medio Ambiente, el Club Montañismo Sanabria organizó la quinta edición de ‘Transtrevinca’, una actividad libre y gratuita que comenzó el 3 de junio en el Aeródromo de Bragança (Portugal) a la 00:01 horas.


Este es un recorrido transfronterizo que une pueblos, ayuntamientos, comarcas, diputaciones, comunidades autónomas y países, en el cual se pudo disfrutar de las tradiciones de cada lugar. Asimismo este recorrido unió el punto más bajo y más alto de Sanabria. En la cima de Peña Trevinca, se realizó un hermanamiento con clubes de montaña gallegos con los que comparten montaña y respeto hacia ella.


Los diferentes horarios de encuentro y lugares fueron: Varge (Portugal)1:45 am, Rio de Onor 4:00 am, Ungilde 6:15 am, encuentro en el Pilón de Puebla de Sanabria 6:45 am con salida a las 7:00 am, Peña la Olla-Castellanos 7:30 am, El Puente 8:00 am, Galende Ribiella 9:00 am, Pedrazales 9:30 am, Vigo 10:30, Llagona de Peces 12:30 am donde se realizará un descanso para almorzar, Peña Trevinca entre las 16:30 y las 17:00 horas, Llagona de Peces de 20:00 a 21:00 y se finalizó este recorrido en San Martín de Castañeda (Zamora) - Bar Chiviteiro donde se realizó una chocolatada y merienda gratuita para las personas participantes y voluntarias. Hay que recordar que en esta marcha participaron personas de todas las edades y condición física ya que ellas mismas eligen el tramo que quieren realizar.


Las más de 80 personas participantes pudieron realizar el tramo que mejor se adaptaba a sus necesidades, para lo cual la organización recomendaba estar 30 minutos antes de los horarios indicados porque no se hacían paradas de espera.

--

Daniel Boyano Sotillo

Entradas por mes