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Vistas de Susín al atardecer. Serrablo, Pirineo altoaragonés. Foto: RedMontañas

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¿A quién asustan los empleos verdes?

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Por Montse Cano. Directora de Integral.
Fuente: Revista Integral  04-06-2009

 
En estos momentos, hay quienes están intentando desprestigiar las energías renovables asegurando que “en España, [por] cada empleo que el Gobierno trata de crear con subvenciones [a las renovables], se destruyen, como mínimo, 2,2 empleos en el conjunto de la economía. Ésta es la oscura realidad de los tan cacareados empleos verdes”. Estas palabras las firma Gabriel Calzada en el informe “Study of the effects on employment of public aid to renewables energy sources”, del Instituto Juan de Mariana. Dicho estudio se ha difundido rápidamente en Estados Unidos y se ha utilizado para atacar a Obama por citar a España como modelo por su despegue en renovables.
 
Y es que Obama parece tener claro hacia dónde dirigir el rumbo (ver Yo cambio, pag. 16 de Integral 354) y eso asusta a muchos, porque hay quien no quiere que la economía sostenible prospere. Se pretende que sigamos sin calcular el coste total y real de lo que se produce y comercializa.

El coste ambiental de nuestro sistema energético no cuenta para Calzada y, por tanto, sus conclusiones serán, como mínimo, sesgadas. Por ello, el Centro de Referencia en Energías Renovables y Empleo del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud (ISTAS) de Comisiones Obreras ha realizado un análisis crítico que da la réplica a dicho estudio. En ISTAS desmontan uno a uno los puntos débiles del informe de Calzada: “La ideología del documento determina a priori e impide el análisis científico; emplea una mala definición de los empleos verdes; prioriza el beneficio inmediato; ignora la efectiva rentabilidad socio-económica de las inversiones en renovables; desconoce el sistema de primas español de apoyo a las renovables; olvida la tendencia decreciente de los costes de las energías renovables; no considera las externalidades ambientales de la producción de energía; la eólica reduce el precio de la electricidad; las renovables no son las responsables de la deslocalización industrial; la energía barata no es la estrategia correcta para mantener el empleo”. Además, aportan datos sobre la estimación de empleo verde para el 2020: entre 228.000 y 270.000, ya que dan por seguro que, en ese año, el 20% del consumo de energía final corresponderá a energía procedente de fuentes renovables.

Quizá haya que recordar a los obstaculizadores interesados de la sostenibilidad estas palabras del científico y divulgador David Suzuki: “Los economistas no incluyen en sus cálculos lo que la naturaleza nos regala. Por ejemplo, polinizar todas las flores de las plantas. ¿Cuánto podría costarnos sacar el dióxido de carbono del aire e introducirle oxígeno? Es posible hacer una estimación. Robert Constanza, director del Institute for Ecological Economics, estimó que nos costaría 35 billones de dólares al año hacer lo que la naturaleza ya hace gratis por nosotros. Si sumamos todas las economías anuales del mundo, el resultado son unos 18 billones de dólares, así que la naturaleza nos está dando el doble de servicio que las economías de todos los países. Dentro de la locura de la economía convencional, esto ni se considera”.
 

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