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Montañas necesitan Atención


¿POR QUÉ LAS MONTAÑAS NECESITAN ATENCIÓN?

Mira todo lo que queda comprometido si nuestros RESPONSABLES POLÍTICOS
no se ocupan de las montañas:

Gentes: Las gentes que habitan los valles de montaña son, a menudo, las únicas depositarias de prácticas y técnicas todavía útiles para enfocar un futuro sostenible para estas zonas. En otros casos, son la clave de nuevas soluciones y modos de vida capaces de conservar y mejorar el patrimonio heredado, garantizando una presencia humana en equilibrio con los valores naturales.

 

Culturas: El vasto patrimonio cultural todavía presente en las áreas de montaña refleja la gran variedad de estrategias a través de las cuales los antiguos pobladores fueron capaces de sobrevivir amoldándose a un medio difícil, manejando el entorno sin degradarlo y controlando un gran número de factores de riesgo. Por eso, estos modelos nos aportan hoy día claves y enseñanzas para la sostenibilidad.


Agua: La mayor parte de los recursos hídricos del territorio español dependen directa o indirectamente de las áreas de montaña. Por esta razón, tanto el estado de conservación de las montañas como lo que en ellas suceda es importante para la cantidad y calidad del agua en la totalidad de la cuenca hidrográfica afectada.

Bosques: Los bosques de montaña favorecen la recarga de los acuíferos, regulan la escorrentía, constituyen el hábitat de multitud de especies y contribuyen a la seguridad humana en los valles y al bienestar de la sociedad, proporcionando recursos renovables y una multitud de beneficios adicionales, entre los que se cuenta su papel como sumidero de CO2.

 

Biodiversidad: En las áreas de montaña se dan cita una gran diversidad de especies y ecosistemas exclusivos de estos ambientes, incluyendo numerosos endemismos. Cada una de estas especies tiene una función precisa en el equilibrio natural. Además, muchas de estas especies son sumamente sensibles a los cambios climáticos y de origen humano, lo que las confiere un notable carácter bioindicador.


Paisajes: Las montañas españolas constituyen todavía una magnífica reserva de paisajes naturales de formidable calidad y valor, escenarios para el recreo y el descanso, y espacios para el reequilibrio espiritual que nos aportan calma y soledad, favorecen la contemplación y permiten la vivencia y evocación de lo inalterado.