Canteras que devoran montañas de castaños
Martes, 08 Julio 2008

 

La Vanguardia.es
Rosa M. Bosch | 05/07/2008 |



La sierra de O Courel está salpicada de pequeñas aldeas, de centenarios bosques de castaños y de algunas canteras. Los vecinos de estos valles de Lugo no pudieron frenar hace ya tres décadas la puesta en marcha, sin autorización alguna, de la primera explotación de pizarra en el pueblo de A Campa y ahora se enfrentan a una cincuentena de proyectos más. La extracción de esta apreciada piedra se ha llevado por delante media montaña y ha herido los ecosistemas del río Lor, en el que desembocan las escombreras de pizarra. Si la Xunta de Galicia da vía libre a la ampliación de esta mina a cielo abierto, el monte acabará engullido por completo.

 


Los 1.300 habitantes del municipio de Folgoso do Courel, distribuidos en nueve parroquias y 45 pueblos, no se ponen de acuerdo sobre la conveniencia o no de mantener estas canteras en un momento en que crece la sensibilidad por el respeto al medio ambiente. Unos esgrimen que desarrollo económico no tiene por qué ser sinónimo de destrucción del paisaje. Otros dicen que, mientras no haya otras alternativas, la cantera dará puestos de trabajo.



José Antonio Visuña trabajó casi 15 años en la cantera, luego dijo basta y emigró a Catalunya para regresar en el 2006 aO Courel, donde junto a su esposa, Susana, ha abierto una casa de turismo rural en Froxán. "De los siete hermanos, seis hemos trabajado en la cantera, yo estoy totalmente en contra porque se está cargando el paisaje y contaminando el río, pregúnteles a los vecinos qué pasa con las truchas", suelta José Antonio, de 37 años, tras la barra de un bar, que durante los días laborables apenas recibe la visita de algún aldeano. Durante la semana la vida es sumamente tranquila y solitaria en Froxán; José Antonio se toma las cosas con calma y tiene tiempo de cuidar de su huerto, de elaborar embutidos, de escaparse al bosque a coger setas y de reunirse con un puñado de vecinos para discutir qué medidas emprender para frenar la apertura de más canteras. Su hijo, Arnau, de cuatro años, es el único niño de Froxán.



Evaristo Méndez, de 88 años, ha visto O Courel con y sin cantera y si pudiera elegir la cerraría de inmediato. Ni él ni sus dos hijos y dos hijas - que han emigrado a Lugo y a Barcelona- han querido recurrir a la pizarra para sobrevivir. Evaristo ha trabajado de albañil, pero, como la mayoría de los vecinos, ha complementado esta actividad con el cuidado de sus castaños, que le dan madera y castañas para todo el año, de sus panales de miel y de su huerto. También ha tenido rebaños de vacas, cabras y ovejas. Pura economía de subsistencia. Ahora, también como la mayoría de los habitantes de O Courel, vive de la pensión de jubilación, todavía levanta algún muro de piedra y apenas sale a pescar truchas. "Antes había días que pescaba 15 kilos; ahora no hay. ¿Será por la cantera y por la repoblación que han hecho con truchas arco iris, que están arrinconando a las autóctonas?", se pregunta.



La entidad SOS Courel, nacida para luchar contra la puesta en marcha de más pizarreras, cuenta que las truchas arco iris son un ejemplo de la agresión a la naturaleza que está sufriendo O Courel. También denuncia la política de plantación de pinos - especie foránea-; la apertura de carreteras de dimensiones desproporcionadas y la proliferación de escombreras que van a parar al río Lor y a sus afluentes.



"La Xunta ha ido legalizando las canteras que ya funcionaban y tiene proyectos para 54 más", asegura Orlando Álvarez, tesorero de SOS Courel. Este profesor sostiene que es incompatible seguir con las canteras a la vez que se promueve la declaración de parque natural. Esta es una de las zonas con mayor biodiversidad de Galicia; desde el 2004 está incluida en la Red Natura, aunque la Xunta, atendiendo la petición de la Asociación Galega de Pizarristas, excluyó de este ámbito de protección una zona de 3.000 hectáreas donde se pretenden explotar más canteras.



La Consejería de Medio Ambiente asegura que poco puede hacer para frenar las cuatro canteras aprobadas por el anterior gobierno del PP en este reducto desprotegido ni tampoco para impedir la ampliación de la de A Campa.



Uno de los retos es la creación del parque natural de O Courel, una iniciativa que se retrasa a pesar de que desde Medio Ambiente se asegura que es una prioridad. La Unión Europea ha dado un toque de atención a la Xunta (gobernada por PSOE-BNG) por no haber cumplido la normativa que regula las canteras, a lo que Medio Ambiente (en manos del PSOE) ha respondido que intentará buscar, en un plazo de diez años, alternativas socioeconómicas para que los habitantes no deban recurrir a la pizarra. Fuentes de Medio Ambiente insisten en que fue el anterior gobierno popular el que tramitó los proyectos de las 54 canteras pero que su voluntad es rechazar la mayoría.



El alcalde de Folgoso, el socialista José López Fontal, reconoce que las canteras han funcionado durante décadas sin autorización y que la de A Campa, en su término municipal, actualmente tiene "licencia provisional a falta del acta de comprobación del estudio de impacto ambiental". Esta instalación da trabajo a cien personas, unas 60 de Folgoso, cifra que según SOS Courel no justifica las heridas que se están provocando a una sierra considerada junto con Os Ancares el emblema de la Galicia rural.



SOS Courel reclama un plan de dinamización que frene el éxodo, que ofrezca alternativas a la pizarra y que ayude a mantener el paisaje. De los 6.000 habitantes de los años 20 del pasado siglo se pasó a 3.000 en los 70 y a los 1.300 actuales, más de la mitad de ellos, jubilados.



"O Courel es la zona más importante de Galicia desde el punto de vista botánico, con más de mil especies: un 6% del territorio gallego concentra el 40% de la flora", destaca Javier Guitián, catedrático de Botánica de la Universidad de Santiago de Compostela. El castaño es el rey, pero también destacan las devesas de abedules, hayas, robles, arces, tejos, serbales, acebos y avellanos, además de los brezales, que junto con los pastizales, los cultivos y los pequeños pueblos de piedra configuran "un paisaje único y sumamente original", remarca Guitián. El progresivo despoblamiento está provocando el abandono de los castaños y de los prados, lo que está cambiando poco a poco la fisonomía de O Courel.



Quizás Juan Sánchez, único vecino del pueblo de Vilar, tenga la solución. Este herrero exhibe una envidiable visión comercial al recibir al visitante al frente de un pequeño puesto en el que vende miel, castañas y licor de café y con la invitación de guiarle, a través de bosques de castaños, hasta unas ruinas prerromanas con excelentes vistas del valle.

 

 


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